— Andrea Dworkin, Right Wing Women
jueves, 20 de septiembre de 2018
Solo las mujeres mueren una por una, aún creyendo que si tan solo hubieran sido perfectas - la esposa, madre, o puta perfecta - no hubieran empezado a odiar la vida tanto, a hallarla tan extrañamente difícil y vacía, ellas mismas tan irremediablemente confundidas y desesperadas. Las mujeres mueren, lamentándose no la perdida de sus propias vidas, sino su propia imperdonable incapacidad de lograr la perfección como los hombres la definen para ellas. Las mujeres intentan desesperadamente encarnar un ideal femenino definido por hombres porque su supervivencia depende de ello. El ideal, por definición, vuelve a la mujer en una función, la priva de cualquier individualidad que sea auto-complaciente o auto-creada, no útil para el hombre en el orden de sus cosas. Esta monstruosa búsqueda femenina por la perfección definida por hombres, tan intrínsecamente hostil a la libertad y la integridad, lleva inevitablemente a la amargura, la parálisis, o la muerte, pero como un espejismo en el desierto, el oasis vigorizante que no está allí, la supervivencia está prometida en esta conformidad y en ningún otro lado.
— Andrea Dworkin, Right Wing Women
— Andrea Dworkin, Right Wing Women
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