jueves, 20 de septiembre de 2018

Como manera de practicar la igualdad, alguna borrosa idea sobre renunciar al poder es inservible. Algunos hombres tienen ambiguos pensamientos sobre un futuro en que los hombres van a renunciar a su poder o un hombre individual va a renunciar a alguna clase de privilegio que tenga. Eso tampoco es lo que significa la igualdad.
La igualdad es una práctica. Es una acción. Es una forma de vida. Es una práctica social. Es una práctica económica. Es una práctica sexual. No puede existir en un vacío. No puedes tenerla en tu hogar si, cuando las personas salen de casa, él está en un mundo de su supremacía basada en la existencia de su pene y ella en un mundo de humillación y degradación porque es percibida como inferior y porque su sexualidad es una maldición.
Esto no quiere decir que un intento de practicar la igualdad en el hogar no importa. Si importa, pero no es suficiente. Si amas la igualdad, si crees en ella, si es la manera en que quieres vivir- no solo los hombres y las mujeres juntas en el hogar- si la igualdad es lo que quieres y lo que te importa, entonces tienes que luchar contra las instituciones que la hacen socialmente real.
No es solo cuestión de tu actitud. No puedes pensarla y hacerla existir. No puede intentara a veces, cuando funciona a tu beneficio, y descartarla el resto del tiempo. La igualdad es una disciplina. Es una forma de vida. Es una necesidad política para crear igualdad en las instituciones.

Andrea Dworkin, Letters from a War Zone

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