El mito de la belleza cuenta una historia: Una cualidad llamada "belleza" existe objetivamente y universalmente. Las mujeres deberán querer encarnarla y los hombres deberán querer poseer a las mujeres que la encarnan. Esta personificación es un imperativo para las mujeres y no para los hombres, cuál situación es necesaria y natural porque es biológica, sexual, y evolutiva: Los hombres fuertes luchan por mujeres hermosas, y las mujeres hermosas son más exitosas reproductivamente. La belleza de las mujeres debe ser correlativa a su fertilidad, y ya que este sistema está basado en la selección sexual, es inevitable e inmutable.
Nada de esto es cierto. La "belleza" es un sistema monetario como el patrón oro. Como cualquier economía, está determinada por la política, y en la edad moderna en el occidente es el mejor sistema de creencias que mantiene la dominancia masculina intacta. Al asignar valor a las mujeres en una jerarquía vertical de acuerdo a un estándar físico impuesto culturalmente, se trata de una expresión de relaciones de poder en las cuales las mujeres deben antinaturalmente competir por recursos que los hombre se han apropiado para ellos mismos.
[...]
Si el mito de la belleza no está basado en la evolución, el sexo, el género, la estética, ni Dios, ¿sobre que está basado? Sostiene ser sobre la intimidad y el sexo y la vida, una celebración de las mujeres. En realidad está compuesto de distancia emocional, política, finanzas, y represión sexual. El mito de la belleza no se trata de las mujeres en absoluto. Se trata de las instituciones de los hombres y el poder institucional.
Las cualidades que un período dado considera hermosas en las mujeres son meramente símbolos del comportamiento femenino que aquel período considera deseable: El mito de la belleza siempre está en realidad prescribiendo conducta y no apariencia... Más encarecidamente, la identidad de las mujeres debe basarse en nuestra "belleza" para que podamos mantenernos vulnerables a la aprobación externa, llevando el sensible órgano vital de la autoestima expuesto al aire.
— Naomi Wolf, The Beauty Myth