lunes, 17 de septiembre de 2018

Las mujeres son intercambiables como objetos sexuales; las mujeres son apenas menos descartables como madres. La única dignidad y valor que las mujeres obtienen es como madres: es una dignidad comprometida y un valor bajo, pero es todo lo que se le ofrece a las mujeres como mujeres. Tener hijos es lo mejor que las mujeres pueden hacer para conseguir respeto y asegurarse un lugar. El hecho de que tener hijos no le consiga a las mujeres respeto o un lugar es casi irrelevante: las mujeres pobres no consiguen respeto y viven en basureros; las mujeres negras no consiguen respeto y son encarceladas en guetos diezmados; lisa y llanamente las mujeres embarazadas no consiguen respeto y el lugar que tienen es uno peligroso - el embarazo ahora es considerado una causa de agresiones (fatiga a los hombres, ¿no sabías?): en quizás 25 por ciento de las familias en las cuales ocurren golpizas, es la mujer embarazada quien ha sido golpeada. De hecho, tener hijos podría significar tanto más violencia como más dependencia; podría significativamente empeorar las circunstancias económicas de una mujer o una familia; podría dañar la salud de una mujer o perjudicarla en una multitud de otras formas; pero tener hijos es la única contribución social que se le atribuye a las mujeres - es el cimiento del valor social de las mujeres. A pesar de las felices y sonrientes mamis públicas, las mamis privadas tienen sombríos reconocimientos privados. Una percepción es particularmente espeluznante: sin los niños, no valgo tanto. El reconocimiento es en realidad mucho más dramático que eso, mucho más escalofriante: sin los niños, no soy.

Andrea Dworkin, Right Wing Women

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