miércoles, 30 de diciembre de 2015

El sexo no vende

Carteles con mujeres desnudas pidiendo por la libertad de sus cuerpos fueron arrancados al siguiente día de ser colocados. Publicidad ofertando a mujeres prostituidas fue pegada encima. (Buenos Aires, Argentina)

Juro por Dios que voy a perder la cabeza si escucho la falacia de "el sexo vende" una vez más. El sexo no vende. Si el sexo vendiera, veríamos penes donde vemos tetas. Hombres desnudos estarían en todo lo que están las mujeres desnudas. Sexo no es lo que te están vendiendo. Te están vendiendo una idea imposible, pornograficamente impulsada, y misógina de la mujer perfecta. (Fuente desconocida)


El 'sexo' no vende. La erosión de la autoestima de la mujer vende. El sentimiento de superioridad sobre la mujer vende. Convertir a las mujeres en 'cosas' para ser estudiadas, escrutinizadas, y juzgadas y luego llamarlo 'sexo' vende. 


El sexo no vende. La cosificación vende
(Sadiqa Thornton)

martes, 29 de diciembre de 2015

La vida y la muerte




Cuando caminas por un bosque que no ha sido domesticado o en el cual el hombre no ha interferido, verás no solo abundante vida a tu alrededor, sino que también te encontrarás con arboles caídos y troncos en putrefacción, hojas podridas y materia descomponiéndose a cada paso. A donde sea que mires, encontrarás tanto muerte como vida. 

Bajo un escrutinio más cercano, sin embargo, descubrirás que el tronco de árbol en putrefacción y las hojas podridas no solo dan a luz a nueva vida, sino que están llenas de vida en si. Los microorganismos están trabajando. Las moléculas se esta reorganizando. Entonces la muerte no se encuentra en ningún lado. Solo esta la metamorfosis de las formas de vida. Que puedes aprender de esto?

La muerte no es lo opuesto a la vida. 
La vida no tiene opuesto. 
El opuesto a la muerte es el nacimiento. 

La vida es eterna. 

-Eckhart Tolle, “Stillness Speaks”

La mujer sin miedo

Hay criminales que proclaman tan campantes: “La maté porque era mía”, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia el derecho de propiedad privada que hace al hombre dueño de la mujer, pero ninguno ni el más macho de todos los super-machos tiene la valentía de confesar: “la maté por miedo”, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre hacia la mujer sin miedo…

-Eduardo Galeano, "El Libro de los Abrazos"

Las mujeres y la ira




Las mujeres, como cualquier clase oprimidas, aprenden a temer su propia furia. Nuestra ira es legítimamente terrorífica. Sabemos que si se sale, podríamos ser lastimadas, o peor, abandonadas. Una buena prueba de privilegio social es [medir] cuanta ira puedes expresar sin ser amenzada de expulsión, arresto, o exclusión social, y así nos tragamos a la fuerza nuestra ira como comida podrida hasta que se infecta y nos enferma. 

Unspeakable things by Laurie Penny



Un demonio que convierte tu cabeza en su hogar



Los trastornos alimenticios no son saltearse unas comidas o bajar 10 kilos en un mes. Los trastornos alimenticios no son algo que pedís como acompañamiento mientras disfrutas del resto de tu vida. Se convierten en tu vida. Infectan cada aspecto de tu existencia en formas de las que nunca te habías dado cuenta hasta que te ocurre. Un trastorno alimenticio es silenciosamente odiar a tus padres cuando te traen a casa comida que solías amar y es olvidarte como preparar comidas correctamente para otros, porque no comes hace mucho tiempo. Es terminar de alguna manera en una web sobre dietas, pasando página tras página a las 2 de la madrugada. Es matar el tiempo hasta que se te permita comer de nuevo cada día. Es llegar a la conclusión de que tenés que perder un kilo y medio cada vez que surge un problema. Es atrasar planes con gente que no ves hace mucho tiempo porque no perdiste suficiente peso desde la última vez que los viste. Son números, números, números nadando en tu mente a toda hora, todos los días. Son lo primero que pensás en la mañana y lo último antes de quedarte dormida. Es odiarte a vos misma porque no te despertaste con hambre y es sentirte como un fracaso porque tu mamá te dice que estas sana. Es que la diferencia entre un buen día y un día horrible sean unas pocas calorías. Son baños que huelen a vomito, una perdida de propósito, y dignidad. Es un vacío, un odio propio incapacitante, y vergüenza. No es ni glamoroso ni trágicamente bello, es un demonio que convierte tu cabeza en su hogar. 

Mujer basura



Esa, la de la bolsa, soy yo. Y si no hubiera sido una performance, Y si no lo hubiéramos hecho por todas ellas, Si de verdad yo terminara en una bolsa como tantas otras, habría de seguro personas que alegarían que “se lo merecía por puta”, que por mi ropa ese era mi fin, que porque salia mucho de noche o pensaba diferente me lo había buscado. 
Que por ser mujer y decidir, por ser mujer y decir que no, porque alguien se creyó que era nuestro dueño, merecíamos tener ese final. Que por esta cultura de la violación en la que vivimos, la gente correría a investigar mi pasado, mis relaciones, buscar fotos que puedan servir como justificativo al porque alguien puede hacer esto. Que en lugar de culpar al abusador, nos culpa a nosotras, nos condena.
Dentro de la bolsa, fui Melina, fui Ángeles, fui Paula, fui Sonia, fui María Soledad, Houria Moumni y Cassandre Bouvier, y tantas otras que corrieron con la misma suerte, sentí en mi carne su sufrimiento, y aun estando en la bolsa en perfectas condiciones, a diferencia de ellas que fueron molidas a golpes, que las violaron, las violentaron, había alguien juzgándonos, echándonos la culpa, justificándolos.
Hace rato llego la hora de mirar para adentro, de empezar a sentir por los demás, de ponerse en su lugar, entender y dejar de juzgar, reflexionar por nuestros errores y mejorar nosotros mismos, crecer, animarse a gritar contra lo que esta mal, rebelarse a eso establecido que supone estar bien mientras se mira para un costado cuando miles de mujeres terminan dentro de una bolsa de basura en un arroyo.
A diferencia de ellas, a mi, me levantaron del suelo y me sacaron de la bolsa [...]


--Si tocan a una, nos tocan a todas. Ni una mas--



-Lara Zabala, "Mujer basura"

lunes, 28 de diciembre de 2015

Lo que te gusta no te representa


[...] Promocionar cualquier medio de comunicación administrado por una corporación sin pedir una compensación es publicidad gratis. Es el nuevo plan de los estrategas de marketing: convencer a las personas que lo que consumen es un indicador de lo que ellos son. Así, compartirán entusiasmados contenido sobre sus "fandoms", de forma que extenderan la popularidad de la franquicia, con la esperanza de que con participar se ganaran una membresía de grupo y popularidad. La ideología de "lo que me gusta me representa" persiste entre la generación del milenio con disonancia cognitiva, buscando justificar su lealtad a las marcas/compañías/productos. Pero compartir con entusiasmo lo que consumes no es auto-expresión. Creo que la integración de las redes sociales y las mercancías (es decir, darle "me gusta" a Starbucks en Facebook) es un ejemplo de los vendedores explotando un fenómeno humano básico: El miedo a quedarse afuera. También es una explotación del deseo orgánico a pertenecer. Hay maneras de 'pertenecer' que no incluyen consumir o distribuir medios corporativos. Te aliento a que cuestiones si tu "amor por algo" es en realidad "amor", o si no lo es. Alguna vez has creado una religión a partir del materialismo? [...]