jueves, 20 de septiembre de 2018

La palabra pornografía, derivada del antiguo griego porne y graphos, significa "escritos sobre putas." Porne significa "puta," específicamente y exclusivamente la clase más baja de puta, que en la Grecia antigua era la puta de burdel disponible para todos los ciudadanos hombres.

La porne era la más barata (en el sentido literal), menos respetada, menos protegida de todas las mujeres, incluyendo a las esclavas. Ella era, simple y clara y absolutamente, una esclava sexual. Graphos significa "escritura, grabado, o dibujo."
La palabra pornografía no significa "escrito sobre el sexo" o "representaciones de lo erótico" o "descripciones de actos sexuales" o "imágenes de cuerpos desnudos" o "representaciones sexuales" o cualquier otro eufemismo como tal. Significa la representación gráfica de las mujeres como viles putas. En la Grecia antigua, no todas las prostitutas eran consideradas viles: solo las porneia.
Andrea Dworkin, Pornography
Desde la casa del padre a la casa del marido a una tumba que pueda que aún no sea propia, una mujer consiente a la autoridad masculina con el fin de obtener protección de la violencia masculina. Se conforma, a fin de estar tan segura como sea posible. A veces es una conformidad letárgica, en cual caso las demandas masculinas lentamente la rodean, como si fuera un personaje enterrado vivo en una historia de Edgar Allan Poe. A veces es una conformidad militante. Se salvará a si misma demostrando que es leal, obediente, útil, incluso fanática en el servicio de los hombres a su alrededor. Ella es la prostituta feliz, la ama de casa feliz, la cristiana ejemplar, la académica pura, la camarada perfecta, la terrorista por excelencia. Cualquiera sean los valores, los encarnara con fidelidad perfecta. Los hombres raramente sostienen su parte del trato como ella lo entiende: protección de la violencia masculina contra su persona. Pero la militante conformista ha dado tanto de si misma - su trabajo, corazón, alma, con frecuencia su cuerpo, a menudo niños - que esta traición es semejante a cerrar el cajón con clavos; al cadáver ya no le importa nada.
— Andrea Dworkin, Right Wing Women 
Desde el vendaje de pies al vendaje de cintura al vendaje de pechos, el ideal de belleza a menudo requiere deformar el cuerpo natural. Desde la clitoridectomía al aumento o reducción de pechos a las narices alteradas quirúrgicamente, el ideal de belleza con frecuencia requiere mutilación del cuerpo natural. Desde teñirse el pelo a pintarse el rostro a la decoración necesaria (por ejemplo, zapatos de taco alto), el ideal de belleza a menudo requiere distorsión o negación del cuerpo natural. Oscilando entre idiotez y la atrocidad, cualquier y todas las estrategias son empleadas para que el cuerpo natural de la mujer encaje con la idea de los hombres de la belleza ideal femenina. 
Andrea Dworkin, Pornography: Men Possessing Women
Ella tratará de encontrar la forma amable de ejercitar la inteligencia. Pero la inteligencia no es propio de una dama. La inteligencia está llena de excesos. La inteligencia rigurosa aborrece la sentimentalidad, y las mujeres deben ser sentimentales para valorar la terrible necedad de los hombres a su alrededor. La inteligencia mórbida aborrece la alegre luz del sol del pensamiento positivo y la dulzura eterna; y las mujeres deben ser luz del sol y alegres y dulces, o la mujer no podrá sobornar su camino a través del día con sonrisas. La inteligencia salvaje aborrece cualquier mundo estrecho; y el mundo de las mujeres debe permanecer estrecho, o la mujer es una forajida. Ninguna mujer podría ser Nietzsche o Rimbaud sin terminar en un prostíbulo o lobotomizada. Cualquier inteligencia vital tiene preguntas apasionadas, respuestas agresivas; pero las mujeres no pueden ser exploradoras; no puede haber ninguna Lewis o Clark de la mente femenina."
Andrea Dworkin
La naturaleza de la opresión de las mujeres es única: las mujeres son oprimidas como mujeres, da igual la clase o raza; algunas mujeres tienen acceso a una riqueza considerable, pero esa riqueza no significa poder; las mujeres son capaces de ser encontradas en todos lados, pero no poseen ni controlan ningún territorio considerable; las mujeres viven con aquellos que las oprimen, duermen con ellos, tienen sus hijos - estamos enredadas, perdidamente parece, en las entrañas de la maquinaria y la forma de vida que nos es destructiva. 

Andrea Dworkin, Woman Hating 
El problema con los cosméticos existe solo cuando las mujeres nos sentimos invisibles sin ellos. El problema con ejercitar existe solo si las mujeres nos odiamos a nosotras mismas cuando no lo hacemos. Cuando una mujer es obligada a adornarse para comprar atención, cuando necesita arreglarse con el fin de proteger su identidad, cuando pasa hambre con el fin de mantener su trabajo, cuando debe atraer a un amante para poder cuidar de sus hijos. Esto es exactamente lo que hace que la "belleza" duela. Porque lo que lastima a las mujeres sobre el mito de la belleza no es la decoración, o la sexualidad expresada, o el tiempo gastado arreglándose, o el deseo de atraer un amante. Muchos mamíferos se acicalan y todas las culturas utilizan la decoración. La lucha real está entre el dolor y el placer, la libertad y la obligatoriedad.

Naomi Wolf, The Beauty Myth.
En un mundo habitado por mujeres que son "putas" robóticas y hombres que son sementales robóticos, el sexo estará previsiblemente desprovisto de cualquier intimidad: El sexo del porno no trata de hacer el amor, ya que los sentimientos y emociones que normalmente asociamos con tal acto - conexión, empatía, ternura, cuidado, afecto - son reemplazados por aquellos a menudo conectados con el odio - miedo, asco, ira, desprecio, y desdén. En el porno el hombre le hace odio a la mujer, ya que cada acto sexual está diseñado para producir la cantidad máxima de degradación.

Gail Dines
Solo las mujeres mueren una por una, aún creyendo que si tan solo hubieran sido perfectas - la esposa, madre, o puta perfecta -  no hubieran empezado a odiar la vida tanto, a hallarla tan extrañamente difícil y vacía, ellas mismas tan irremediablemente confundidas y desesperadas. Las mujeres mueren, lamentándose no la perdida de sus propias vidas, sino su propia imperdonable incapacidad de lograr la perfección como los hombres la definen para ellas. Las mujeres intentan desesperadamente encarnar un ideal femenino definido por hombres porque su supervivencia depende de ello. El ideal, por definición, vuelve a la mujer en una función, la priva de cualquier individualidad que sea auto-complaciente o auto-creada, no útil para el hombre en el orden de sus cosas. Esta monstruosa búsqueda femenina por la perfección definida por hombres, tan intrínsecamente hostil a la libertad y la integridad, lleva inevitablemente a la amargura, la parálisis, o la muerte, pero como un espejismo en el desierto, el oasis vigorizante que no está allí, la supervivencia está prometida en esta conformidad y en ningún otro lado. 

Andrea Dworkin, Right Wing Women

Los hombres a menudo reaccionan a las palabras de las mujeres -habladas y escritas- como si fueran actos de violencia: a veces los hombres reaccionan a las palabras de las mujeres con violencia. Entonces bajamos nuestras voces. Las mujeres murmuramos. Las mujeres pedimos disculpas. Las mujeres nos callamos. Las mujeres trivializamos lo que sabemos. Las mujeres nos achicamos. Las mujeres nos retiramos. La mayoría de las mujeres hemos experimentado suficiente dominancia de los hombres -control, violencia, insultos, desprecio- que ninguna amenaza parece vacía.

Andrea Dworkin, Intercourse

La palabra de moda en el feminismo popular hoy en día es empoderamiento. Cuando me convertí en feminista hace muchos años, la palabra que usábamos era liberación. A diferencia del empoderamiento, la liberación es un concepto colectivo que significa que incluso si mi vida es toda color de rosa y "empoderada," no significa nada para aquellas mujeres que están haciendo trabajos mal remunerados mientras intentan criar familias. De hecho, existe una muy buena posibilidad de que el empoderamiento de las mujeres de élite esté construido sobre las espaldas de otras mujeres cuyo trabajo explotado provee los bienes y servicios que permiten una buena carrera y un estilo de vida cómodo. El bajo salario de las niñeras, las cocineras, las limpiadoras, las trabajadoras de talleres clandestinos, y personal de guarderías para niños significa que las mujeres más ricas son liberadas para generar un salario que sin duda si se siente empoderante. 
— Gail Dines
Cuando analizan sus cuerpos, las mujeres se inclinan hacia delante, sus voces bajan. Cuentan su terrible secreto. Son mis pechos, dicen. Mis caderas. Son mis muslos. Odio mi abdomen. No se trata de desagrado estético, sino de una profunda vergüenza sexual. Las partes del cuerpo varían. Pero lo que cada mujer que la describe comparte es la convicción que aquello es lo que la pornografía de belleza idealiza más. Pechos, muslos, traseros, panzas: las partes más sexualmente centrales de las mujeres, cuya "fealdad" entonces se convierte en una obsesión. Aquellas son las partes más a menudo golpeadas por hombres abusivos. Las partes que los asesinos sexuales más a menudo mutilan. Las partes que más a menudo son profanadas por la pornografía violenta. Las partes que los cirujanos de belleza más a menudo abren. Las partes que cargan y amamantan a los niños y se sienten sexuales. Una cultura misógina ha tenido éxito al hacer a las mujeres odiar lo que los misóginos odian. 

Naomi Wolf, The Beauty Myth 
La mujer no nace: es creada. En la creación, su humanidad es destruida. Ella se convierte en símbolo de esto, símbolo de aquello: madre de la tierra, puta del universo; pero ella nunca se convierte en si misma porque está prohibido que lo haga.

Andrea Dworkin
Pero el día de trabajo de 8 horas es demasiado lucrativo para las grandes empresas, no por la cantidad de trabajo que las personas terminan en ocho horas (el oficinista promedio termina menos de tres horas de trabajo real en 8 horas) sino porque resulta en un público tan feliz de comprar. Mantener el tiempo libre escaso significa que las personas pagan mucho más por conveniencia, gratificación, y cualquier otro alivio que puedan comprar. Los mantiene mirando televisión, y sus comerciales. Los mantiene sin ambiciones fuera del trabajo.

Hemos sido llevados hacia una cultura que ha sido diseñada para dejarnos cansados, hambrientos por indulgencias, dispuestos a pagar mucho por conveniencia y entretenimiento, y lo más importante, vagamente disatisfechos con nuestras vidas así continuamos queriendo cosas que no tenemos. Compramos tanto porque siempre parece que algo nos falta. 

El privilegio de belleza es bien real. Ninguno de nosotras lo imagina, pero si no nacemos ganadoras de la lotería genética, nuestra única opción es compensar con estilo, gracia, y encanto. Por supuesto, nada de esa mierda es barato. Esa es toda la cuestión. Todo esta destinado a ser aspiracional y excluyente. Se supone que debemos sentirnos deprimidas por nuestra piel, inquietas por nuestros cuerpos, y ansiosas sobre nuestra invisibilidad. 
Aquella es la insidiosa sutileza del control social. 
La peor parte es que sabemos en nuestras mentes racionales que es todo una estupidez, y aún así seguimos plagadas de desprecio a nosotras mismas cuando no podemos cumplir los inalcanzables estándares de belleza. No importa cuanta auto-aceptación logremos, aún podremos mirarnos al espejo e instantáneamente catalogar todas las cosas sobre nosotras mismas que creemos que no están a la altura. Es enloquecedor. Nos hace sentir hipócritas aunque no es nuestra hipocresía. 

The Coquette, Adult Mag
El porno está ahora tan profundamente incrustado en nuestra cultura que se ha convertido en sinónimo del sexo a tal punto que criticar el porno es que te peguen con la etiqueta de anti-sexo [...]

¿Pero que ocurre si eres una feminista que es pro-sexo en el sentido real de la palabra, pro aquella maravillosa, divertida y deliciosamente creativa fuerza que baña al cuerpo en deleite y placer, y de lo que estás en contra realmente es el sexo del porno? Una clase de sexo que es degradado, deshumanizado, formulario, y genérico, una clase de sexo basado no en la fantasía, juego, o imaginación individual, sino uno que es resultado de un producto industrial creado por aquellos que se excitan no por el contacto corporal sino por la penetración y las ganancias de mercado. ¿Dónde, entonces, entramos en la dicotomía pro-sexo, anti-sexo cuando pro-porno es igual a pro-sexo?

Para apreciar lo bizarro que es transformar una crítica de la pornografía en una crítica del sexo, piensa por un minuto si este fuera un libro que criticara a McDonald's por sus prácticas de trabajo de explotación, su destrucción del medio ambiente y su impacto en nuestra dieta y salud. ¿Acaso alguien acusaría al autor de ser anti-comer o anti-comida? Sospecho que la mayoría de los lectores separaría el producto de la industria (las hamburguesas) del acto de comer, entendiendo que la crítica está enfocada en el impacto a gran escala de la industria de la comida rápida y no en la necesidad humana de comer y el placer que la experiencia de comer aporta. Entonces, ¿por qué, cuando hablo sobre pornografía, es difícil para algunos entender que una puede ser una feminista que es desinhibidamente pro-sexo pero en contra de la mercantilización y la industrialización del deseo humano? La respuesta, por supuesto, es que los pornógrafos han hecho un increíble trabajo vendiendo su producto como si fuera todo sobre el sexo, y no sobre una singular versión construida del sexo que es desarrollada dentro de un entorno con fines de lucro. 

Gail Dines, Pornland
La premisa básica sobre las mujeres es que nacemos para ser cogidas. Eso es todo. Ahora bien, eso significa muchas cosas. Por muchos años significó que el matrimonio era total propiedad del cuerpo de una mujer y el acto sexual era un derecho de matrimonio. Eso significó que el coito era por si mismo un acto de fuerza, porque el poder del estado pedía a la mujer aceptar el acto sexual. Ella pertenecía al hombre. El vestigio cultural de esto es que en nuestra sociedad, los hombres experimentan el acto sexual como posesión de las mujeres. La cultura habla sobre el sexo como una conquista- las mujeres se entregan, las mujeres son tomadas. Esto es un paradigma para la violación, no un paradigma para la reciprocidad, la igualdad, la mutualidad, o la libertad. Cuando la premisa es que las mujeres existen en la Tierra con el fin de estar sexualmente disponibles para los hombres para el sexo, significa que nuestros mismísimos cuerpos son vistos como si tuvieran límites que tienen menos integridad que los cuerpos de los hombres. Los hombres tienen orificios; los hombres pueden ser penetrados. El objetivo de la homofobia es dirigir a los hombres hacia las mujeres, castigar a los hombres por no usar mujeres. La homofobia es un reconocimiento de cuan agresivos y cuan peligrosos los hombres saben que la sexualidad masculina puede ser para las mujeres. Cuando una mujer entra a una corte y dice, "He sido violada," el juez, el abogado defensor, la prensa, y muchas otras personas dicen: no, tuviste sexo. Y ella dice, "No, fui violada." Y ellos dicen que un poco de forcejeo esta bien. Aún es cierto. No ha cambiado. Cuando observas la dominación masculina como un sistema social, lo que ves es que está organizada para asegurarse que las mujeres estén sexualmente disponibles para los hombres. Esa es su premisa básica. Tenemos una opción, y la opción no está en los libros de ciencia política. Las universidad no intentan solucionar este nivel de elección por nosotros. La cuestión es, ¿Qué viene primero, la necesidad de los hombres de coger o la dignidad de las mujeres? Y les cuento que no pueden separar los así llamados abusos de las mujeres de los así llamados usos normales de las mujeres. La historia de las mujeres en el mundo como mercancía sexual hace que sea imposible.

Andrea Dworkin, Life and Death: Unapologetic Writings on the Continuing War Against Women 
Es una cosa extraordinaria intentar entender y afrontar el por qué de que los hombres crean – como creen – que tienen derecho a violar. Los hombres pueden no creerlo si se les pregunta al respecto. Levanten la mano si creen que tienen derecho a violar. No va a haber muchas manos levantadas. Es en la vida donde los hombres creen que tienen derecho a forzar sexo, que ellos no llaman con el nombre “violación”. Y es extraordinario intentar entender que los hombres de verdad creen que tienen derecho a golpear y lastimar. Y es igualmente extraordinario intentar entender que los hombres realmente creen que tienen derecho a comprar el cuerpo de una mujer con el propósito de tener sexo: que eso es un derecho. Y es muy asombroso intentar entender que los hombres creen que la industria de siete billones de dólares al año que provee al hombre sus conchas es algo a lo que los hombres tienen derecho. Eso es lo que significa la teoría sobre la supremacía masculina. Significa que podés violar. Significa que podés golpear. significa que podés herir. significa que podés comprar y vender mujeres. Significa que existe una clase de personas que existe para brindarte lo que necesites. Vos seguís más rico que ellas, de modo que tengan que venderte sexo. No solo en las esquinas, sino en los puestos de trabajo. Ese es otro derecho del que podés presumir: acceso sexual a cualquier mujer en tu mundo, cuando quieras.

La homofobia es muy importante; es muy importante en lo concerniente a cómo funciona la supremacía masculina. En mi opinión, las prohibiciones contra la homosexualidad masculina existen para proteger el poder masculino. Hacéselo a ella. Es decir, mientras sean los hombres los que violen, es muy importante que se los dirija a violar mujeres. Mientras el sexo esté lleno de hostilidad y exprese tanto el poder sobre la otra persona, como el desprecio por la otra persona, es importantísimo que el hombre no sea des-clasado, estigmatizado como femenino, y usado de manera similar. El poder de los hombres como clase depende de mantener a los hombres sexualmente inviolados y a las mujeres sexualmente usadas por los hombres.

La homofobia ayuda a sostener ese poder de clase: también ayuda a mantenerlos a ustedes como individuos a salvo unos de otros, a salvo de la violación. Si quieren hacer algo contra la homofobia, van a tener que hacer algo al respecto del hecho de que los hombres violan, y que el sexo forzado no es incidental a la sexualidad masculina sino que en la práctica es paradigmático.

Como manera de practicar la igualdad, alguna borrosa idea sobre renunciar al poder es inservible. Algunos hombres tienen ambiguos pensamientos sobre un futuro en que los hombres van a renunciar a su poder o un hombre individual va a renunciar a alguna clase de privilegio que tenga. Eso tampoco es lo que significa la igualdad.
La igualdad es una práctica. Es una acción. Es una forma de vida. Es una práctica social. Es una práctica económica. Es una práctica sexual. No puede existir en un vacío. No puedes tenerla en tu hogar si, cuando las personas salen de casa, él está en un mundo de su supremacía basada en la existencia de su pene y ella en un mundo de humillación y degradación porque es percibida como inferior y porque su sexualidad es una maldición.
Esto no quiere decir que un intento de practicar la igualdad en el hogar no importa. Si importa, pero no es suficiente. Si amas la igualdad, si crees en ella, si es la manera en que quieres vivir- no solo los hombres y las mujeres juntas en el hogar- si la igualdad es lo que quieres y lo que te importa, entonces tienes que luchar contra las instituciones que la hacen socialmente real.
No es solo cuestión de tu actitud. No puedes pensarla y hacerla existir. No puede intentara a veces, cuando funciona a tu beneficio, y descartarla el resto del tiempo. La igualdad es una disciplina. Es una forma de vida. Es una necesidad política para crear igualdad en las instituciones.

Andrea Dworkin, Letters from a War Zone
Una cosa debería ser evidente, pero aparentemente no lo es: si esta fuera realmente nuestra naturaleza, estaríamos viviendo en el paraíso. 
Si el dolor, la humillación, y las heridas físicas nos hicieran felices, estaríamos extasiadas. 
Si ser vendida en las esquinas fuera divertido, las mujeres atascarían las esquinas en la manera en que los hombres atascan los partidos de fútbol. 
Si el sexo forzado fuera lo que anhelamos, incluso ya estaríamos satisfechas.
Si ser dominadas por los hombres nos hiciera felices, sonreiríamos todo el tiempo. 

Las mujeres se resisten a la dominación masculina porque no nos gusta. 

Las mujeres políticas resisten la dominación masculina a través de rebelión manifiesta, grosera, e inconfundible. Se las llama antinaturales, porque no poseen un carácter que se deleite en el ser degradadas. 
Las mujeres apolíticas resisten la dominación masculina a través de una serie de subversiones amargas, que abarcan el famoso dolor de cabeza, la epidemia de depresión clínica entre las mujeres,  el suicidio, la tranquilización con drogas prescritas y el desquitarse con los hijos; a veces una mujer golpeada mata a su marido. Las mujeres apolíticas también son llamadas antinaturales, la acusación lanzada hacia ellas como desagradables o malhumorados o amargados individuos, ya que así es como se defienden. Ellas tampoco son felices al ser lastimadas o dominadas. 

De hecho, una mujer natural es difícil de encontrar. Estamos domesticas, domadas, hechas obedientes en la superficie, a través de la fuerza masculina, no a través de la naturaleza. A veces hacemos lo que los hombres dicen que somos, ya sea porque les creemos o porque esperamos apaciguarlos. A veces intentamos convertirnos en lo que los hombres dicen que deberíamos ser, porque los hombres poseen poder sobre nuestras vidas. 

Andrea Dworkin, Life and Death: Unapologetic Writings on the Continuing War Against Women
Las chicas... son humanas. Las chicas no existen en favor de ayudar a que los chicos se transformen en hombres. No existen para ser ensuciadas y luego lanzadas al montón mientras los chicos salen y se compran una nueva apariencia, una nueva vida. 
Si no quieres que los hombres sean arrastrados por acusaciones de violación de hace décadas, entonces necesitas tomar duras medidas en las acusaciones de violación recientes cuando ocurren. Pero no es así como sucede. Todavía, incluso ahora, no es así como sucede. 
Cuando una mujer dice, "Este hombre me violó hace mucho tiempo," decimos, "Pero eso fue en el pasado. Él no puede cambiar el pasado." Cuando una chica dice, "Este chico me violó anoche," decimos, "¡Pero su futuro! No podemos arruinar su futuro." Y ahí se queda ella, suspendida entre el pasado y el futuro de él, sin ningún valor propio [...]
Simcha Fisher, "Between Brock Turner and Brett Kavanaugh, when do girls matter?"
La visión conservativa de la prostitución es culpar a las mujeres y niñas por su supuesta elección de estar en la prostitución; la visión liberal es romantizar la "elección" de las mujeres como autodeterminación y utilizarla para normalizar la prostitución como "trabajo sexual." Ambas sucumben a la creencia que sea lo que sea que le ocurra a una mujer en la prostitución es normal porque es su elección. Ambas de estas visiones han facilitado la expansión de la esclavitud sexual en muchas partes del mundo y las extensivas maneras en que las mujeres mismas se convierten en "bienes y servicios" - como mujeres prostituidas, como instrumentos de intercambio traficados, como objetos de turismo sexual, y como trabajadoras domésticas contratadas que a menudo son explotadas sexualmente también.

— Janice Raymond, Not A Choice, Not A Job: Exposing the Myths About Prostitution and the Global Sex Trade
Ser mujer no es una experiencia espiritual o metafísica. No es un sentimiento y no es una declaración performativa. Ser una mujer es una experiencia vivida con consecuencias materiales.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Hay una miseria del cuerpo y una miseria de la mente, y si las estrellas, donde sea que las observemos, derramaran néctar en nuestras bocas, y el pasto se convirtiera en pan, seguiríamos tristes. Vivimos en un sistema que manufactura tristeza, derramándola de su molino, las aguas de dolor, océano, tormenta, y nos ahogamos, muertos, demasiado pronto
...la insurrección es la reversión del sistema, y la revolución es el cambiar la marea. 

Julian Beck, The Life of the Theatre

lunes, 17 de septiembre de 2018

Las mujeres son intercambiables como objetos sexuales; las mujeres son apenas menos descartables como madres. La única dignidad y valor que las mujeres obtienen es como madres: es una dignidad comprometida y un valor bajo, pero es todo lo que se le ofrece a las mujeres como mujeres. Tener hijos es lo mejor que las mujeres pueden hacer para conseguir respeto y asegurarse un lugar. El hecho de que tener hijos no le consiga a las mujeres respeto o un lugar es casi irrelevante: las mujeres pobres no consiguen respeto y viven en basureros; las mujeres negras no consiguen respeto y son encarceladas en guetos diezmados; lisa y llanamente las mujeres embarazadas no consiguen respeto y el lugar que tienen es uno peligroso - el embarazo ahora es considerado una causa de agresiones (fatiga a los hombres, ¿no sabías?): en quizás 25 por ciento de las familias en las cuales ocurren golpizas, es la mujer embarazada quien ha sido golpeada. De hecho, tener hijos podría significar tanto más violencia como más dependencia; podría significativamente empeorar las circunstancias económicas de una mujer o una familia; podría dañar la salud de una mujer o perjudicarla en una multitud de otras formas; pero tener hijos es la única contribución social que se le atribuye a las mujeres - es el cimiento del valor social de las mujeres. A pesar de las felices y sonrientes mamis públicas, las mamis privadas tienen sombríos reconocimientos privados. Una percepción es particularmente espeluznante: sin los niños, no valgo tanto. El reconocimiento es en realidad mucho más dramático que eso, mucho más escalofriante: sin los niños, no soy.

Andrea Dworkin, Right Wing Women
En la década de 1890, cuando Freud estaba en el amanecer de su carrera, estaba impactado por la cantidad de pacientes mujeres que le revelaban victimización [sexual] infantil. Freud concluyó que el abuso sexual infantil era uno de las causas principales de trastornos emocionales en mujeres adultas y escribió una ponencia brillante y humana llamada "La Etiología de la Histeria." Sin embargo, en lugar de recibir aplausos de sus colegas por sus perspectivas innovadoras, Freud se encontró con repudio. Fue ridiculizado por creer que hombres de excelente reputación (la mayoría de sus pacientes procedían de hogares respetables) podían ser autores de incesto. 
Dentro de unos años, Freud se dobló bajo la pesada presión y retractó sus conclusiones. En su lugar propuso el "Complejo de Edipo," el cual se convirtió en la fundación de la psicología moderna... Freud utilizó esta construcción para concluir que los episodios de abuso que sus clientes le habían revelado nunca habían ocurrido; eran simplemente fantasías de eventos que las mujeres habían anhelado... Esta construcción comenzó una historia de cien años en el campo de la salud mental de culpar a las victimas por el abuso perpetrado sobre ellas y abiertamente desacreditar las denuncias de mujeres y niños del maltrato por hombres. 

-Lundy Bancroft
Poner la otra mejilla es una filosofía para los hombres. Por 5.000 años las mujeres han puesto la otra mejilla y cada vez que lo hacemos, nos golpean más fuerte. A veces nos golpean tan fuerte que morimos. Solo los gobernantes pueden permitirse poner la otra mejilla, no los esclavos. 

Sonia Johnson, Going Out of Our Minds: The Metaphysics of Liberation (1987), p. 298