Odiarse a una misma no construye el carácter. No te hace más fuerte. No te hace mejor. Es solo una trampa cada vez más profunda, más espeluznante; una trampa que es una gran maquina de dinero para las corporaciones que no tienen ni jamás tendrán buenas intenciones. No sos repugnante. No sos anormal. No sos fea. Y nunca vas a ser perfecta. Y mierda, eso esta muy bien.
Jane, Casual Blasphemies

No hay comentarios.:
Publicar un comentario