
En la cultura popular, las chicas que se enamoran desesperadamente de chicos que no pueden tener son pintadas así mismo - desesperadas. Una y otra vez, nos enseñan que las chicas que abiertamente expresan interés romántico o sexual en chicos que no las quieren son perras acosadoras, desesperadas, locas, dan lastima. Muy a menudo, también se las retrata como feas - tanto físicamente, como emocionalmente - a fin de establecer aún más su indeseabilidad como un hecho objetivo. Tanto en la narrativa como, en consecuencia, en la vida real, a los hombres se les da rienda suelta para repeler, abusar, engañar y rebajar a dichas mujeres: nos crían para que creamos que el deseo femenino es impropio, entonces cualquier humillación consecuente es por ende merecida. [...] En el lenguaje de nuestra cultura, las elecciones románticas de un hombre son consideradas sacrosantas e inviolables. Si a una chica le han dicho no, entonces solo puede culparse a si misma por todo lo que pase luego - pero si una mujer dice no, entonces no debe decirlo en serio.
O, si lo dice en serio, no debería: el hombre rechazado es una figura universalmente simpática, y todos desde cinefilos a espectadores platónicos le gritaran que solo le de una oportunidad, como si su rechazo debe ser siempre infundado más que basado en el hecho de que él tenía una oportunidad, pero la desperdició. E incluso entonces, dale otra más! El patetismo de estos tipos solo puede ser calmado con tener sexo por compasión con mujeres reacias hasta que florezca en un romance!
Lamenting the Friendzone, or: The Nice Guy Approach to Perpetuating Sexist Bullshit
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