Hoy, la inmensa mayoría de la prostitución es trata, es violaciones continuas hasta reventarte por dentro, es mantener relaciones embarazada, con la menstruación que ocultan taponándose. Hoy es secuestro, drogadicción inducida y amenazas que no cesan para seguir lucrándose un entramado salvaje y mundial. [...]
En nuestros días, las mujeres son explotadas, no ganan nada porque acaban endeudadas con viejas cuentas a estos proxenetas que las engañan, y las alejan de todo lo que tenga que ver con la sociedad, de cualquier atisbo de humanidad.
Por eso cuando alguien habla de legalizar la prostitución hay que dejarle bien claro que las famosas scorts, putas ricas que cobran un pastizal son varias, no una generalidad. Esos opinadores tendrían que conocer la realidad cotidiana de clubes y burdeles, que se niegan a ver. Tenemos que abrirles los ojos a la vida diaria de estas mujeres que no eligieron sufrir lo indecible y que “no son artistas”, ni “mujeres de la vida”, son esclavas de un sistema que las maltrata y del que muchas quieren escapar.
Abolir la prostitución es luchar por los derechos humanos, por la dignidad de miles de mujeres para que puedan encontrar una vida mejor.
La prostitución sólo enriquece a los proxenetas y a las mafias, que son tan delincuentes como el putero que paga lo que considera unos servicios, y, contribuye al dolor y sufrimiento continuo de cada mujer con la que se acuesta, ella sin ganas, sin consentimiento, lo que la ley denomina agresión.
Por eso, no lo llaméis oficio cuando realmente es una explotación.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario