lunes, 27 de febrero de 2017

Ya basta

No me sonrías por la calle, si es para burlarte de mí después con tus amigos.
Ni siquiera te atrevas a desvestirme con la mirada, porque sé que eso es lo que haces con todas las mujeres que pasan.


Que estoy harta de que no pueda caminar sola sin sentir un puto miedo de que se me acerquen y me respiren con su olor fétido, me digan de cosas, y que yo no puedo responder nada porque las mujeres se ven mejor calladas.
Que si sales con ropa apretada, justa, escotada, te tachan de puta, y esa es su excusa para violarte.


No me gusta esta sociedad machista en la que las niñas solo visten de rosa y los niños de azul, que las niñas se ven mal hablando con groserías, pero los niños no, que las niñas no se pueden follar al que se le de la gana, pero los niños sí.
Que maldita sociedad estereotipada que no nos deja ser como queremos ser, como nacimos, sin que nos cambien; y, que desde el Génesis nos han denigrado como simples objetos sexuales que no sirven para nada más que cocinar y tener hijos.


Pues yo digo que no.
Que ya basta.
Que todas digamos ALTO.


Que el feminismo no busca ser más que un hombre, solamente ser iguales: que yo también me puedo abrir la puerta del coche, y también puedo cruzar la calle sola, que las mujeres puedan dar a su bebé alimento en donde sea, porque simplemente es natural, que no somos el sexo débil, sentimentales, sensibles, sumisas.
El feminismo también busca que los hombres se sientan bien llorando enfrente de quién sea, que los hombres puedan expresarse sin sentirse humillados, que los hombres puedan usar una playera rosa, si es lo que desean.


No pido respeto porque tienes madre, hermanas, hijas, tías, abuelas, amigas, sobrinas, desconocidas, primas.
Pido respeto porque sea o no mujer, primero soy persona.

— Paulina Mora

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