Los hombres a menudo reaccionan a las palabras de las mujeres - hablabas o escritas - como si fueran actos de violencia; a veces los hombres reaccionan a las palabras de las mujeres con violencia. Entonces bajamos nuestras voces. Las mujeres susurramos, las mujeres nos disculpamos. Las mujeres nos callamos. Las mujeres banalizamos lo que sabemos. Las mujeres nos encogemos. Las mujeres nos tiramos atrás. La mayoría de las mujeres han experimentado suficiente dominancia de los hombres - control, violencia, insultos, desprecio - para que ninguna amenaza parezca en vano.
Andrea Dworkin, Intercourse
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