Hacer lo que los hombres quieren es apaciguamiento. El feminismo es resistencia. El apaciguamiento y la resistencia son fuerzas opuestas; mientras más hagas de una, menos puedes hacer de la otra. Por eso estos grupos son maliciosos; desvían la energía feminista hacia actos sin sentido que solo cumplen con los intereses de los hombres. A los hombres no les importa si escribes mensajes incendiarios de rebelión sobre todo tu cuerpo desnudo, mientras que puedan ver ese cuerpo. Cuando te escuchan llamarte a ti misma una puta, no sabrán que estás siendo irónica y que haz reclamado la palabra. Y no les importará, porque la ironía es tan solo otro sabor del apaciguamiento. Te llamarán puta en una manera totalmente no irónica, no reclamada. Y van a insistir en que insultarte está bien porque tu lo estás haciendo a ti misma. Todas tenemos que aplacarnos en alguna manera u otra para sobrevivir, pero no confundamos aquella conducta con el activismo feminista. No lo es. Hagamos tan poco apaciguamiento como podamos, y tanta resistencia como seamos capaces.
M.K. Hajdin
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