En lugar de pelear por el derecho de cada mujer a sentirse hermosa, me gustaría ver el regreso de una clase de feminismo que le transmite a las mujeres y niñas en todos lados que quizás está bien no ser linda y perfectamente bien educada. Que quizás las mujeres que son simples, o grandes, o mayores, o con capacidades diferentes, o que simplemente no les importa su apariencia porque están muy ocupadas salvando el mundo o reorganizando su cajón de medias, tienen tanto derecho de ocupar espacio como cualquier otra.
Creo que si queremos cuidar a la próxima generación de niñas deberíamos asegurarles que el poder, la fuerza, y el carácter son más importantes que la belleza y siempre lo serán, y que incluso si no son delgadas o bellas, aún son dignas de respecto. Aquel sentimiento es el derecho natural de los hombres en todos lados. Es hora de que lo reclamemos para nosotras.
Laurie Penny
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