Las mujeres que son adictas a comer o a hacer dieta le tienen miedo a sus cuerpos. Retienen el amor de ellos, e intentan abandonar sus cuerpos porque es en sus cuerpos donde residen las emociones. Estar en contacto con sus cuerpos significa estar en contacto con sus sentimientos, y esto puede ser confuso y doloroso. Las emociones a menudo no pueden ser organizadas fácilmente y entendidas, como los pensamientos. A diferencia de las conductas, no pueden ser controladas.
-Anita Johnston, Eating in the Light of the Moon

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