Si más hombres alzaran su voz antes, durante, o después de incidentes de abuso verbal, físico o sexual por parte de sus compañeros, ayudarían a crear un clima donde el abuso hacía las mujeres -emocional, físico, sexual- sería estigmatizado y visto como incompatible con las normas del grupo de varones. Es decir, un hombre que se vea involucrado en este tipo de comportamiento perdería estatus entre sus compañeros varones y perdería la aprobación de varones mayores.
Por ultimo, esto causaría un cambio en la cultura masculina de tal modo que el abuso sexista de algunos hombres hacía mujeres y jóvenes sería considerado -por otros hombres- no solo como desagradable sino como absolutamente inaceptable. En este nuevo clima, los individuos serían firmemente desalentados a actuar en modos abusivos debido a las anticipadas consecuencias negativas: perdida de respeto, amigos, y estatus, y una mayor probabilidad de enfrentar ambas sanciones legales como no legales.
De hecho, si la violencia de los hombres contra las mujeres realmente cargara con un estigma significante en la cultura masculina, es posible que la mayoría de los incidentes de abuso sexista nunca ocurrirían. Esto es porque, contrariamente al mito popular, la vasta mayoría de los jóvenes y hombres que atacan, acosan, e intimidan a jóvenes y mujeres no son sociópatas. Son hombres promedio. La mayoría de ellos ve el trato sexista hacía las mujeres como normal.
| -Jackson Katz, Macho Paradox: Why Some Men Hurt Women and How All Men Can Help |

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